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La Coctelera

Desde el Limes

Historias desde la frontera del Mundo

16 Octubre 2009

El Libro de los Libros

Guido Indij, editor y librero bonaerense, presentó su libro “El Libro de los Libros” en el marco de actividades que el Ministerio de Cultura argentino realiza en la Feria del Libro de Fráncfort.

El libro, o por mejor decir, la guía es una relación de las distintas librerías que existen en la ciudad, unas trescientas cincuenta según Indij. “Eso nos dá una media de 6.000 habitantes por librería” dijo el autor. En el libro, en una primera parte, aparece un listado de esos establecimientos, indicando el tipo de librería que es, si está especializada y en qué, si es de venta de novedades o de viejo, si tiene café o si se habla algún idioma aparte del castellano.

Sin embargo, la guía tiene más. El autor, junto con su equipo de trabajo, proponen en ella una serie de recorridos para visitar las librerías o bien por barrios o bien por lugares de interés, añadiendo un pequeño plano a escala, reseñas de los lugares mencionados y dibujos realizados por el ilustrador Guillermo Dinwoodie. “Soy fotógrafo, por lo que el soporte natural para las imágenes debería haber sido las fotografías. Sin embargo, debido a las características propias de estas, resulta muy difícil captar el espíritu de una librería con ellas, por lo que, en un primer momento, pensamos en realizar un tratamiento con photoshop para dárles una pátina de cómic. En medio de este proceso de decisión, me encontré a Guillermo, artista callejero que vende sus dibujos por dos pesos, ofreciendo su trabajo en una cafetería de la ciudad. Su estilo y su técnica me parecieron perfectas para mostrar el espíritu que quería transmitir.”, explicó Guido Indij. Además, a algunas de las librerías más emblemáticas de la ciudad, se les pidió que sugirieran a algún cliente con una cierta repercusión, como periodistas, escritores, políticos, etc., que escribieran algún pequeño texto sobre ellas.

Finalmente, hay un pequeño espacio para escribir libros sugeridos a modo de recordatorio y otro para apuntar los libros propios prestados porque “no hay cosa peor que pedir un libro que ya ha sido devuelto” bromeó el autor.

El libro-guia ha sido publicado en español y en inglés en la pretensión de que pueda ser utilizado por los turistas extranjeros que visiten la ciudad.

El año que viene, Argentina será al invitada de honor a la Feria del Libro de Fráncfort y para el 2011 Buenos Aires ha sido declarada Capital Mundial del Libro.

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15 Octubre 2009

Celebraciones varias.

Una de las cosas de vivir lejos es que te juntas con gente de distinta procedencia. Yo, entre otros, participo en muchas actividades con los llamados latinos, esto es, gente de Iberoamérica. Con el asunto este del 12 de octubre (Día de la Hispanidad, de la Raza, del Pilar, etc.) ya ha vuelto el tema de siempre: España debe pagar por el oro robado a los indígenas de allá lejos y pedir perdón por la muerte de estos. Con unos pocos años de retraso. Un poco cansado de este tema recurrente y poco práctico, porque se olvidan del aquí y el ahora, es en absoluto un discurso verdaderamente indigenista y sólo fomenta el victimismo digo lo siguiente:

Propongo que apartir de ahora el 12 de Octubre sea considerado el Día Mundial del Pago de los Pueblos que Despojaron a Otros. Por poner unos ejemplos:

España deberá pagar a América (en total o en parte, habrá que decidir) la suma que seguro que sabrá alguien.
Roma deberá pagar a Hispania por todo el oro y la plata despojados de sus entrañas antes del siglo I.
China deberá indemnizar a Corea por su exquilmación allá por los siglos pretéritos.
Inglaterra deberá enviar oro y plata a la India.
La India deberá indemnizar a Pakistán, por su conquista de hace algunos siglos.
Grecia deberá pagar a Mesopotamia por su invasión del siglo cuarto a.C.
Los incas deberán indemnizar a Huancas, Tarmas, Collas, Lupacas y Chachapoyas por los desmanes cometidos en la creación de su imperio.
Japón deberá indemnizar a China
Damasco deberá indemnizar a la península Ibérica.
Israel a los filisteos, por los desmanes cometidos contra ellos.
Rusia a los pueblos tártaros, por su sometimiento durante el imperio de Pedro el Grande.
Los tártaros a la Rus de Kiev, por su debastación.
Los mexicas deberán indemnizar a los olmeca-xicalancas por someterlos.
Egipto deberá indemnizar a los pueblos del mar por su invasión.
Roma deberá indemnizar a Egipto por su anexión.
Los germanos deberán indemnizar a Roma por su saqueo.
Argentina deberá indemnizar a los pueblos Mapuche, Tehuelche y Ranquel por su Conquista del Desierto.

Si alguien tiene más propuestas, que las exponga, que serán bien recibidas.

Y de paso, espero que nos acordemos de los desmanes que se están cometiendo hoy... por gobiernos corruptos, por compañías multinacionales, por Bancos mundiales... ¡Ah, no! Que eso es Capitalismo y es otra cosa.

Besicos a todos

Juanba

P.D.: que si no nos gusta la fecha, podemos cambiarla por otra. No sé, el aniversario de la matanza de Tiananmen, la llegada del Hombre a la Luna (¿?), el asalto al Palacio de la Moneda, el Crack de Nueva York, la Expulsión de los Moriscos...

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21 Junio 2009

Nanas

Es increíble. Uno cree que olvida según qué cosas y llegado el momento ahí están, aunque hayan pasado más años de los que uno pueda recordar. Olores, sabores, sensaciones... Canciones.

Ahora me paso más horas de las que me habría imaginado nunca cantando. Canciones de cuna, canciones para niños, canciones para no tan niños. Canciones que he aprendido, las que me cantaba mi madre, las que me cantó mi abuela; y todas están ahí.

Un día coges al bebé en brazos, lo quieres dormir, y le cantas las canciones que le cantabas cuando estaba en la barriguita de la madre. Esas canciones son las que recordabas, y se la cantas a lo que esperas sea su oído. Y ella se duerme con el sonido de tu voz. El bebé... se supone que también. Pero ese día, solos él y tú, en la penumbra de la casa, muy tarde ya, a tu garganta llegan sonidos, palabras, que no recordabas pero que surgen casi por sí solos. Y se produce el momento mágico, ese en el que no sabes si tú cantas o si te cantan, si eres el padre o si eres el hijo, si acunas o si te acunan. Y por alguna razón, la primera vez que ocurre, él primero te mira, en silencio, después de haber gritado sin pausa y sin miedo a quedarse sin voz, y después, cierra los ojos y se acurruca más si cabe contra tu pecho.

Y tú sabes que deberías acostarle, que deberías ir a la cama que mañana será un día muy largo. Pero no lo haces. La magia es tan fuerte que deseas que nunca, jamás, desaparezca.

Y te quedas ahí, de pié, durante horas, cantando en un susurro, con la felicidad instalada en tu alma.

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21 Junio 2009

Horas

Ayer estaba tomando algo en un restaurante turco, vamos, un donner, cuando me dí cuenta que a mi lado había una pareja. Hablaban alto. Imposible no escucharles. Imposible no descubrir que eran españoles, jovencitos, de erasmus. Ahora la ciudad está llena de erasmus, imagino que como toda ciudad con una universidad, pero como la mía es pequeña, se notan más. No pude determinar si hablaban alto por esa vieja costumbre española de hacerlo o porque estaban en el extrajero y, total, aquí nadie nos entiende.

El caso es que, por el acento, yo diría que él era de alguna ciudad castellana y ella andaluza, tal vez granadina. Y estaban juntos, como pareja quiero decir. Novios, vaya. No era difícil averiguarlo: ella le contaba sobre un viaje a España que había hecho hacía poco, en Luftthansa Frankfurt-Madrid, y cómo se había encontrado con familiares y amigas, un poco pijos todos, como ella, mientras que él seguía comiendo su almuerzo turco, afirmando, como mucho, con la cabeza en señal de que la escuchaba... como quien oye llover.

En un momento, por asociación de ideas, la incombustible muchacha le explicó que había hecho un viaje Londres-Madrid y que salía de Madrid a las 17 horas y llegaba a Londres a las 17 horas. Él dejó de comer en seco, la miró aún con la boca llena y, todo estupendo, le dijo: “Eso es imposible”, o algo que pretendía serlo. Ella se cayó un momento, y le contestó, perpleja, que sí, que era por el cambio horario, que en las Islas Británicas tenían una hora menos. Él seguía diciendo que no, que no podía ser. La moza le amenazó con una apuesta, que él no aceptó pero seguía en sus trece. Para demostrar que tenía razón, a pesar de que nunca había estado en Londres y ella sí, le argumentó que el meridiano 0 pasa por Inglaterra y también por España, y que no era lógico que las horas fueran distintas. Es más, afirmaba que en toda Europa el horario era el mismo. Imagino que se refería a toda la Unión Europea.

Tentado estuve de intervenir. Les habría explicado que, si leyeran un poco la Historia o, símplemente, les preguntasen a sus abuelos, sabrían que en el año 1942 una especie de mentecato que gobernaba a punta de pistola su, y mi, hermoso país decretó que a partir de entonces en España utilizaría lo que él llamó “Horario Central Europeo”. Es decir, que se seguiría la hora de Berlín, gobernada por otro tan mentecato como él, dejando a un lado el horario lógico que hasta entonces se había utilizado. A Canarias le permitió seguir estando una hora más atrasada... con respecto a Madrid, como hasta entonces. Por eso Londres y Lisboa viven una hora más tarde que nosotros. Por eso en España amenece tan oscuro y atardece tan claro. Y ambos tan tarde... una hora, para ser exactos.

Preferí dejarlo correr, con ella admirando a su novio erasmus por su determinación e inteligencia y con él pensando que la tia era tonta, porque ¿para qué? En el mejor de los casos, no sabrían de qué estoy hablando y en el peor... me dirían que Franco era Grande.

Y alto.... Y guapo....

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20 Junio 2009

Iluminados

Lo primero de todo contar que hace ya un montón de años, algo así como veintiuno, estuve seis meses en orden de búsqueda y captura por negarme a cumplir el servicio militar. Fui, o soy no sé, un objetor de conciencia cuando en España eso no existía. Después vinieron los insumisos y el fin del servicio militar obligatorio. Pero cuando yo dije que no, a parte de la tremenda bronca familiar que tuve en casa, no se estilaba. Y nos metían en la cárcel.

Bien, dicho esto, quiero hablar de la más abyecta de las características de los españoles, y es el desprecio absoluto que se tiene por aquellos que, de una manera u otra, sacrificaron mucho o poco por eso tan debastado que se llama patria. A los españoles siempre nos han dirigido, sacrificado y despreciado una caterva de majaderos, ladrones y miserables que tan pronto gritan “España” como gritan “Revolución” Y cuando digo España, digo Euskadi, Catalunya o Arriba Botella de la Chimbamba, que tanto da. Siempre ha sido lo mismo desde aquella bella y triste frase “¡Dios, que buen vasallo, si tuviera buen señor!” Y rondan ya los ochocientos años. Jamás se les ha pagado nada a los que cumplieron con su palabra, con su honor o con, la más de las veces, lo que no quedaba más pelotas que hacer. Luego, en la victoria, las mieles para el que no está al igual que las medallas; en la derrota, pérdida de la memoria y a esconder, en el mejor de los casos, a los que si estuvieron. Y no hace falta hablar de soldaditos y guerras: hoy en día es el pan nuestro que nunca falta a la mesa de cualquier politicastro, mandamás o empresario que tenemos la desgracia de soportar.

A América los españoles llevamos tres cosas: una hermosa, el idioma (que para qué coño lo querrían los aztecas, dedicados a escacharrarse entre ellos sin necesidad de tratarse de “su señoría”); dos terribles, la religión, quemadora de herejes y castradora de voluntades, y otra los políticos de asco que por aquí teníamos.

¿Y toda esta retahíla a qué viene? Pues viene que acabo de ver una película, argentina para más señas: “Iluminados por el fuego”. Si no la habéis visto, id a un video club y alquiladla. O bajadla de internet. Habla sobre la Guerra de las Malvinas, esa guerra que viví con trece años a miles de kilómetros de distancia, pero que recuerdo perfectamente porque me levantaba todas las mañanas pensando en ella y me enorgullecía de los bravos soldados argentinos. De política, como podéis imaginar, no entendía de la misa la mitad. Y sufrí casi en carne propia la derrota. Os juro que al verla hoy, las lágrimas han estado a punto de jugarme una mala pasada. Qué queréis que os diga, no cuentan nada nuevo, los horrores de la guerra me los he imaginado de cien formas distintas, la estupidez de la misma, mil. Pero aquellos son mis muertos. Los pilotos que luchaban entre los palos de los buques ingleses, tan bajo que no se atrevían a disparar no fuera que se les cayeran encima. Los reclutas de La Pradera del Ganso. Los marinos del Belgrano.

La Malvinas son Argentina.

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13 Mayo 2009

Lo que mueve el Mundo

nombre: Yago

peso: 2.800

altura: 47 cm

día y hora: 11-05-09 a las 3,51

..

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9 Mayo 2009

La primera guerra que en el mundo ha habido

Ayer charlaba con una amiga y, por cosas de la conversación, acabó diciéndome que "las guerras que las provocan los hombres", entendiendo "hombres" como género y no como el conjunto de la humanidad. Este es un discurso bastante extendido, con ciertos tintes feministas, que puede que tenga unos ciertos visos de realidad. Pero... dejadme contaros cómo pudo ser la primera guerra en el mundo ha habido. Desde luego, es sólo una suposición, y como tal puedo estar equivocado, pero....

En la época de los trogloditas, allá por la Prehistoria, periodo lejano pero que aún recodamos, la manada de los Pep se desplazaba en busca de un lugar mejor en el que vivir. Los alrededores de las cuevas en las que hasta ese momento eran su hogar estaban resintiéndose de su larga presencia y las mujeres se tenían que desplazar cada vez más lejos para recolectar frutos y bayas, tenían menos tiempo para poder recoger, por lo que la comida era un poco mas escasa cada día. Así pues, las hembras hablaron con sus machos y no les fue muy complicado llegar a la conclusión que había que mudarse.

Como siempre ante una mudanza, todo era alegría, fiesta y un "¡cómo podemos tener tantas cosas!"; pero, al fin, partieron. Tomaron la dirección del mediodía, en la creencia que por allá habría mejores tierras y más alimento. A medida que el viaje se alargaba, esta conclusión se demostró cierta. El suelo era cada día más verde, los arbustos y los árboles estaban cada vez más cargados de frutos y los pequeños animales abundaban. El problema es que no encontraban ninguna cueva en la que resguardarse. Pasaron así algunas Lunas, en realidad felices, pero un tanto preocupados.

Así estaban cuando oyeron lo que parecían voces: habían encontrado a la manada de los Jos. Rápidamente, los machos de la manada de los Pep pasaron al frente, con Pep-Eh! al frente, como macho dominante del grupo. El macho dominante de los Jos, Jos-Eh? llamado, se acercó hasta el grupo y les preguntó que a dónde iban. Pep-Eh¡ le explicó su situación y la pretensión de encontrar una nueva cueva para vivir. Jos-Eh? les felicitó por la decisión que habían tomado al encaminarse hacia allá, porque, les dijo, sus exploradores sabían de un lugar prefecto para vivir a menos de media Luna de distancia y que, sin problema, les indicarían el camino. Eso sí, al día siguiente, que hoy serían sus invitados y comerían todos juntos una sabrosa comida, cantarían ritmos y, con un poco de suerte, montarían a las nuevas y hermosas hembras de los Jos y de los Pep, siempre, claro, que ellas lo desearan. Y lo desearon.

Así pues, la manada de los Pep permaneció casi una Luna completa con la de los Jos, porque  era muy agradable para las hembras que un macho extraño las  cubriera. Meses después, algún Pep nació que recordaba ligeramente a un Jos, y algún Jos con los rasgos de un Pep. Y todo era alegría y felicidad. Pero llegó el momento de la partida.

Los Jos indicaron, por mediación de Jos-Eh?, a los Pep por dónde encaminarse para llegar al nuevo emplazamiento y cómo evitar los peligros para llegar a él. Así, el viaje fue rápido y sin contratiempo. El lugar era tal y como se lo habían descrito: la cueva, amplia, bien ventilada y sin rastro reciente de animales, un riachuelo corría a escasos quince metros de la boca de su nueva residencia y los alrededores estaban absolutamente llenos de plantas con sabrosos frutos y animales para alimentarse. El lugar era de ensueño, y los Pep estaban felices con su decisión de trasladarse.

Así pasó una Luna. Así pasaron dos Lunas. Los machos salieron de caza y regresaron a los pocos días con el fruto de su trabajo, un ciervo macho enorme, con carne como para alimentar a toda la manada al menos durante tres cambios de Luna, con pieles para vestir a tres hembras y tendones para hacer varios arcos. Y una cormaneta como para renovar la del hechicero, que ya iba siendo hora. Los machos estaban felices. Pero no así las hembras. Y los machos preguntaron.

Pep-Ah!, la hembra dominante, le dijo a Pep-Eh! que no era justo que ellas vivieran así, con el agua tan lejana, con los arbustos tan pobres y los animales tan escasos. El pobre Pep-Eh! estaba maravillado: no daba crédito a lo que oía. Él, macho razonable, le dijo que cómo podía decir esas cosas, que su refugio anterior era como una de esas cosas oscuras que tan mal olían cuando salían por abajo después de comer bien a gusto y que se dejara de tonterías, y que guisara el ciervo que tenía hambre y le apetecía comer. Las hembras, callaron.

Pasó un cuarto de Luna y los machos estaban sorprendidos. Pasó media Luna y los machos estaban extrañados. Pasó una Luna, y los machos estaban preocupados. Pep-On! se acercó al jefe y le preguntó que qué era lo que él opinaba, ya que no era normal lo que estaba sucediendo: ninguna hembra se dejaba montar, desde hacía demasiado tiempo, y no lo comprendía ni él ni nadie. Pep-Eh! también estaba preocupado, pero procuaraba que no se le notara demasiado. Algo pasaba, estaba seguro, y no era nada bueno. Nunca, desde que tenía recuerdo, había sucedido semejante cosa. Ni siquiera, y esto ya marcaba el carácter voluntario de la decisión de las hembras, ni siquiera Pep-Ih! se dejaba montar, con lo que a ella le gustaba. Así que habló con Pep-Ah!

Esta le volvió a repetir sus quejas sobre su emplazamiento, y que ellos eran unos malos machos y terribles engendradores de crias al no ver la situación tan terrible en la que vivían ellas, atadas a la cueva, sin poder salir a cazar tan agradablemente como hacían ellos. Él quiso hablarle del frío, del miedo, del peligro que en sus partidas de caza sufrían, pero pensó que no merecía la pena. Además, sólo quería llegar a una conclusión y poder regresar a una situación normal. Así que le preguntó si quería trasladarse de nuevo. Y ella le insultó, como nunca había hecho. El pobre Pep-Eh! estaba desolado. No entendía a la hembra. Ella, por fin, más calmada, le dijo que lo que tenían que hacer era establecerse en el valle de los Jos. Pep-Eh!, con buen criterio, le dijo que aquel era un buen valle, pero que les pertenecía a ellos y que, sin duda, no habría alimento para todos. Entonces, Pep-Ah!, casi en un susurro, le dijo: "Échalos". Pep-Eh! primero no entendió; después sí. Y quedó horrorizado. Y le contestó que cómo podía pensar así, que cómo se le ocurría, que aquella gente les había ayudado y que si estaba loca. Pep-Ah! chilló que era un mal lider, que dejaría que sus crías murieran de hambre, y que por eso no tendrían más, ni ella, ni ninguan de las hembras. Pep-Eh! se levantó enfadado.

Pasaron así un par de Lunas. Los machos salieron tres veces más de caza, pero las cosas no mejoraban. Las hembras estaban realmente enojadas y se  vigilaban las unas a las otras para que no se dejaran montar, a pesar de las ganas tremendas que tenían. Al fin, una noche, Pep-On! se acercó a Pep-Eh! y le dijo que tal vez ellos estaban errados y ellas en lo cierto. Tal vez ellos eran unos malos machos que dejaban que sus crías pasaran hambre, no ahora, pero sí en el futuro. Y que, tal vez, deberían ir al valle de los Jos y pedirles amablemente que se marcharan. Y que si no querían irse... pues que se fueran igual. Y que les dejaran dos o tres hembras, de paso, las jóvenes, para tener más para elegir y que esto volviera a pasar. Pep-Eh! prometió pensarlo y que al día siguiente tendría una decisión.

Dos días después, todos los machos de la manada, con las  armas de ataque preparadas, salieron rumbo al valle de los Jos.

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1 Mayo 2009

Polonia: tan cerca que asusta

Pues hemos estado de gira por ese bonito país. Siempre que voy me alegro de dos cosas especialmente. Por un lado, sus mujeres, muy bonitas de ver, en general. Por otro, su pastelería, perfecta para degustar. Sobre el cambio de orden, no sabría decir, porque hasta ahora, y espero que siga así, sólo he degustado los pasteles...

Este es un país que, a mi modo de ver, está entusiasmado. Es difícil de explicar. Notas casi físicamente cómo la gente quiere hacer cosas, mejorar tal vez, dejar atrás el pasado socialista, demostrar al mundo lo que valen... o simplemente vivir mejor. El caso es que, hasta cierto punto, te contagian ese entusiasmo y es muy de agradecer. Y más viniendo de un país "viejo" como del que vengo. Porque Polonia es un país muy joven: con la misma cantidad de habitantes que España, más o menos, su pirámide de población es exactamente la contraria, y eso se nota mucho en la calle. Claro que esta es sólo una opinión de alguien que ha estado en aquel lugar, digamos, ocho veces en cinco años. Los que viven allí, extranjeros, me hablan de un racismo incipiente, de falta de seriedad en el trabajo, de las mujeres a la "caza" de un extranjero para salir del país... pero bueno, todo eso no lo veo cuando por allí estoy, y lo disfruto mucho.

La otra gran diferencia es... el número de curas, monjas y frailes que ves. Y, en general, gente muy joven. Eso sí que choca. Pero bueno, están empeñados en ser la "reserva espiritual de Occidente", como otros antaño, y a fe mía que parece que lo conseguirán. Esta tendencia, en cualquier caso, ocurre en todos los países del antiguo bloque soviético, pero cambiando la religión. Asusta, un poco, y generalmente asquea el poder de las iglesias por allí en la vida cotidiana de la gente, pero bueno... es una reacción al pasado que, supongo, antes o después cambiará.

En cualquier caso, os animo a ir a Polonia, a pasear por sus calles, a disfrutar de su ambiente y a comer sus pasteles.

Y claro, a ver momumentos.

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Sobre mí

Me apasiona hacer teatro, aunque no soy un experto. Me fascina la música, el cine, la literatura, aunque tampoco soy un experto. Me entusiasma viajar, conocer lugares y gentes, aunque, ¡ay!, no lo hago tanto como quisiera. Y, claro, me gusta escribir, aunque nunca ganaré un premio.

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