Pues nada, los sociatas facinerosos que decía aquel ya han puesto en marcha algo que franceses y alemanes llevan tiempo en ello: la criminalización del intercambio de archivos. Y eso que, en varias sentencias, nuestro Poder Judicial dice que no es delito. Bueno, añadir otra voz, afónica por lo que temo, más al clamor se me antoja un poco idiota. Sin embargo quisiera contar una anécdota.
Yo conduciendo un camión por aquellos mundos de Dios. Mi compañía, la radio. Por eso de las casualidades de las ondas, en la carretera en la que circulaba sólo captaba bien un programa de José Antonio Abellán, ni idea del nombre. En él, entre otras cosas, el Sevilla, el cantante de Mojinos Escocíos, decía el código para ver el Plus gratis. No me preguntéis en qué parte había que tatuárselo, porque ni por aproximación lo sé. El caso es que alguien les envió un correo electrónico en el que les decía, poco más o menos: "¡Cabrones! Decís que no a la piratería musical y dáis la fórmula para piratear televisión. Sois unos cabrones" El Abellán, en ese momento, vio la luz y dió la razón al oyente. Pero el Sevilla, desde la ciudad idem, soltó: "Pero es que a mí nadie me ha preguntado lo que opino yo sobre la piratería." Silencio sepulcral en la emisora. Abellán le dijo que la diera, a cara perro, claro. "Estoy completamente a favor." Su argumento iba en dos líneas. La primera era que gracias a ella, la gente conocía su música y, al conocerla, asistía a los conciertos que eran los que, de hecho, le daban a él dinero, no la venta de discos. La segunda era que la gente, cuando él mismo era niño, podía tener veinte discos de vinilo y como otras tantas cintas grabadas; ahora, decía, cualquier chaval tiene como doscientos grabados y unos cincuenta o sesenta originales porque, argumentaba, los mejores discos los quería tener, los familiaries se los regalaban, porque sabían que le gustan esos grupos, y demás. Eso sí, los discos originales eran de los que merecían la pena, no cualquier bodrio de casa de discos.
Por tanto, el Sevilla, músico de profesión, creía que la piratería no sólo no daña a la música, sino que, al contrario, la beneficia. Eso sí, a los músicos especialmente, no a las compañías discográficas.
Otro rato, si eso, hablaremos del cine y la televisión... espero.
"La Canción del Pirata" es un buen tema de Tierra Santa.
Y lo que dice de la pirateria de música, es muy cierto, uno no gasta dinero en cualquier disco!