Ya no me aburro en Ucrania. Por lo menos hoy. Ayer empezó a nevar, a eso de las cuatro de la tarde y, a pesar de que me prometieron que ya era primavera y lo cierto es que lo parecía con el sol de los primeros días, hemos amanecido con nieve por la rodilla, literalmente. Es impresionante. Y eso que estamos en el centro de una pequeña ciudad, así que no puedo imaginar cómo será en el campo o en la montaña. Si me pongo a pensar cuándo fué la última vez que vi tanta nieve junta, fuera de aquí claro, tengo que dar un largo salto en el tiempo y viajar hasta Somiedo, en la Cordillera Cantábrica, o a Zuriza, en los Pirineos Centrales. En la alta montaña, vamos. Aquí asomas la nariz por la ventana y ves dos palmos de nieve en el alfeizar.

Apesar de lo que pudiera parecer, en Alemania no se ve tanta nieve. No quiero decir que no caiga, que posiblemente sí, sino que no se ve. Por las mañanitas, los días que aparecen blancos, una legión de hormiguitas salen de las casas con unas palas especiales, rectangulares y convexas, escobones y cubitos llenos de sal, y cada una de ellas limpia las aceras frente a la casa en la que vive. De esta manera las calles son más seguras... pero más feas. Y, sinceramente, se agradece. Las calzadas, claro, las limpia y las sala el ayuntamiento. Según tengo entendido, pero lo tendría que confirmar, si voy caminando por la acera y me escacharro por pisar una placa de hielo, podría denunciara la comunidad de vecinos del edificio que se encuentre allí. La policía lo hace de oficio en cualquier caso. Aquí, por supuesto, no limpia la acera ni el tato. Y la sal creo que saben que existe, pero que no guarda ninguna relación con el hielo.

Lo que te encuentras son montículos de arena, como polvo amarillo, para echar al suelo. por lo que he visto, sólo se consigue que se forme una especie de milhoja de hielo-arena que hace más difícil su desaparición. Lo he preguntado, y todos lo confirman... pero cada año siguen apareciendo esos montículos y se siguen embadurnando las calles con él. Lo he visto también en Rusia, así que imagino que será realismo mágico soviético.

Y ahora, voy a coger al fuertote, lo voy a subir a un trineo, y me iré con él a disfrutar de la nieve... de primavera.

P.D.: Escrito el cinco de marzo.